Afligido violín,
mátame,
bendigo tu voz y
la milonga que cantas
y el ángel que lloras,
bandoneón,
hermoso bandoneón
que me golpeas
el corazón,
escóndeme entre los telones
de tus sueños,
de la brillante mente
que te compuso,
triste y glorificado,
melodías de un ángel
solo y humanizado,
derroteros de emoción
y la utopía de la
existencia sin pasión,
la sal de la vida,
vamos de un lado a otro
balanceándonos entre la elocuencia
de los silencios,
observándonos con profundidad,
las palabras sobran,
adiós, nos vemos
en el amanecer.
Autor: Daniel Rojas Salzano
Inspirado en el tema musical "Milonga del Ángel" compuesto por Astor Piazzolla.
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