Me desvanezco
en el sueño,
durante las horas nocturnas
y quiméricas del alma
escuchando la música
que puede hacer
al espíritu revolotear
a través de una cueva
oscura y llena de vida.
Me desvanezco
en el sueño,
profundidad prosaica
y desgastante,
horas y horas
huyendo de la tierra
y de este pedazo
que llena de muerte
la nube gris de mi mente.
Me desvanezco
en el sueño,
sigo hablando a través
de mis dedos
y las palabras limpias,
¿acaso existen palabras
consideradas sucias?
desaparezco
en el letargo.
Autor: Daniel Rojas Salzano
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