En la penumbra
de la costa vuela alto,
cometa del cielo que te apartas,
el tintineo de mi copa
me centra en el presente.
Viento fresco que llenas
el espacio estrepitoso,
doncella de mar,
el fuego de mi tabaco
calienta e impregna mi alma.
Tu risa alegra el lúgubre
espectáculo de nuestra derrota,
arlequín en tu máscara,
la función y tu entusiasmo perduran
aún en la desdicha y el dolor.
Largo camino que nos toca
recorrer en el tiempo,
el mar es nuestro compañero,
nos quedan otras costas
y suelos para cantar a nuestra honra.
Autor: Daniel Rojas Salzano
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