Agitado entre los estruendos de la trompeta del fin
se quebranta tu voz,
la súbita caída hacia el vacío,
cuentas agotadas entre dedos inmóviles,
un sonido ahogado entre mantras repetitivos,
oraciones insesantes colmando el congestionado aire,
una luz brota desde las entrañas
cortando el paso a la tranquilidad y la leve agitación,
se hace el silencio,
callada noche,
estrellada,
las sombras se duermen entre los árboles
que observan cada forma sin color,
todo parece ser igual después del auge y caída
de estas ciudades llenas de ruido
ahora embargadas de una dulce contemplación;
inicia el viaje,
son muchos los llamados pero pocos los que
atravesarán el umbral,
quien voltee terminará hecho una estatua de sal,
todo afuera sigue en paz,
mientras de un lado sale la luna
del otro comienza a despuntar el alba,
corre el viento,
cada vereda, calle, avenida
se vacía hasta la soledad,
el fuego va cesando,
la tierra se calma de nuevo,
mientras tanto,
se gesta en los fuegos del cielo y del infierno
una nueva batalla sin fin.
Autor: Daniel Rojas Salzano
No hay comentarios:
Publicar un comentario