Noche callada,
melodías en la distancia concuerdan con la desesperación,
espero agazapado en los rincones oscuros del espacio
donde todo permanece en silencio,
cómplice de lo que ocurre ante mis ojos,
estos espíritus danzan a su ritmo,
los veo y puedo palparlos con mis manos,
el agua cae desde el cielo,
puedo sentirla con mi lengua,
estoy desnudo ante la ignominia de su locura,
todo lo que pisan en mi jardín lo convierten en tierra seca,
yo observo,
fraternidades rotas en un silencio que ensordece los oídos,
en un miedo que grita tan fuerte
que la noche aún no se quiebra,
silencio,
cada plaza está expectante,
esta noche no atacarán a mi compañera,
mañana tampoco será mi vecino,
hoy es en mi jardín,
lo advierto escondido y desnudo desde este tronco,
caen uno a uno los lirios blancos
pisoteados por las pezuñas de su gran odio,
mi silencio no los ahuyenta,
mi voz es temblorosa,
como en una pesadilla apenas me escucho yo mismo,
mis movimientos no están coordinados con mi pensamiento,
me voy desvaneciendo,
voy perdiendo lo que soy,
ahora puedo ver a través de mis manos,
voy perdiendo mi cuerpo físico,
estoy lleno de óxido,
el miedo;
no parece despuntar el alba,
todos duermen,
ellos no,
primero deben hacer su trabajo,
quizá maten a mi amigo durante su sueño,
siempre lo hacen así,
el fuego alrededor del cual danzan ahora
quizá no incendie otros jardines,
puede también descontrolarse y hacer un Hades,
dejar que la noche se quede
y la carne quemada de los durmientes
dejará de ser bella,
tendrá un olor de desidia y bestialidad
que solo podrá redimirse por la estulticia del olvido
y la fuerza bruta del odio,
como si nada hubiera existido,
ni siquiera el amor,
yo los observo
escondido desde este rincón,
me despido,
comienzan a alcanzarme las llamas,
no estoy hecho para el dolor,
solo para el disfrute,
me descubren,
me despido,
sus pezuñas comienzan a desgarrar mis carnes,
sus tridentes aceleran la descomposición,
como una pesadilla nunca soñada
esta revelación deja mi sangre coagulada en el suelo,
una sucia mancha negra llena de tierra,
contaminada de odio y miedo,
quizás no habrán frutos,
mi silencio,
habré muerto en la soledad.
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