Desde la última campanada
dejé de escuchar tu graznido,
llegó la neblina y tuve que encender la hoguera,
el fuego contribuyó a las decisiones que debía tomar,
estaba acompañado del silencio,
de la nada y de un montón
de madera crepitando
frente a mis ojos,
todo se redujo a cenizas,
tu antiguo plumaje se desvaneció ante mí,
estaba aterrado pensando que jamás volvería a verte,
temía quizá por mi soledad,
buscaba huir de ese hecho indiscutible de estar solo
en algún momento,
pero es inevitable,
tienes que ausentarte,
no puedo retenerte a mi antojo
o al movimiento pendular de mis deseos,
quedaste convertida en cenizas,
mis expectativas volaron al viento,
se perdieron entre el humo,
mis pensamientos etéreos
divagaron hasta la saciedad,
ahora debo concentrarme,
ya no estás aquí,
estoy sólo yo y
tengo que hacer algo conmigo porque
no puedo estar esperando;
creyendo que tú orbitabas a mi alrededor
terminé cayendo en cuenta
que al final
cuando más creí poseerte,
tus graznidos,
tu voz,
tu esencia,
navegaban libremente en lo más profundo
de un océano ajeno a mi;
escuchar la última campanada y
encender la hoguera
fueron dos actos tan inmediatos
que ahora me encuentro aquí
en el momento más complejo,
tomando una decisión.
Me gusta como escribes,
ResponderEliminartan directo.
Me pregunto...
¿Porq escribes TANTO?
Pierdo el hilo con facilidad...
Gracias....Escribo porque es una necesidad, es un deseo, un placer! Hay una entrada que se llama "Escribir, Escribir, Escribir", quizá responde tu pregunta, porqué pierdes el hilo?
ResponderEliminarEn versos libres o sueltos como los llaman, vas dejando poeta se derramen versos con sentidos sentimientos que ponen candor a la poesía.
ResponderEliminarCampana y hoguera instrumentos elegidos para recomenzar en la vida con una nueva esperanza
El momento de la decisión: uno de los más sublimes de nuestras vidas, en el cual estamos más vivos que nunca
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