No quería sentir,
evitaba sentir
las emociones,
el dolor
la alegría
la rabia
el miedo,
al final decidí,
debo sentir,
sabia que si dejaba
de sentir mi cuerpo podría enfermar,
mi estómago se dañaría
y mi piel envejecería,
quedaría atrás, muy atrás,
el niño que tan feliz era,
el que lloraba y
se reía,
ese que decía que tenía miedo,
el que se entristecía
por los días lluviosos,
quedaría atrás ese niño,
aún lo conservo,
se esconde (a veces)
temeroso
de hacer el ridículo
por el viejo que lo detiene.
II
El niño, el padre y el viejo
se han sentado a hablar,
están de acuerdo
en alcanzar la paz,
deben poder convivir
en armonía
haciendo un llamado a
la tolerancia,
es necesario
sobreponerse a las heridas
del pasado,
el olvido debe estar
lleno de perdón,
de paz.
III
La razón y la emoción
frente a frente
se observan con curiosidad,
no se habían visto,
están ahora oliéndose
como dos animales que
se reconocen,
hablan, se escuchan,
yo me siento en el suelo,
las observo,
dejo que me observen,
yo estoy con ellas,
mi imagen es la de ellas
y ellas me dan forma,
estamos aquí,
solo sintiéndonos,
liberándonos desde el sentir,
integrándonos desde la razón,
cada bando ha abusado
y ha causado el bien,
es hora de darnos la mano.
Autor: Daniel Rojas Salzano
Autor: Daniel Rojas Salzano
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