Al caer el sol
estamos todos enjaulados,
sin embargo, llenos
de gracia y pasión,
aplacados y sin afán,
algunos desdibujados y solos
y otros inmersos en un sistema que
nos consume los mejores años,
nos hacemos inconscientes y
sin tener atención cabal sobre
aquello que sucede a nuestro alrededor,
encendemos el fuego interior
ardiente sin apagarse,
cerramos los ojos
fuera del tiempo y
nos ausentamos del juego lógico
de nuestras existencias,
empero enjaulados,
somos libres en
nuestro espacio particular
al cual estamos habituados,
soltamos las cargas del día
y permitimos que el aire
nos eleve hacia la cúpula ancestral
de la última frontera de la vida.
Autor: Daniel Rojas Salzano
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