desde la mañana hasta
el silencio de la noche
me recuerdan la vida,
el galopar sordo
del amor aproximándose
y el suave y lento arrullo
de las voces nocturnas,
las aves que cantan,
imperceptibles a mis ojos
escondidas en sus guaridas,
el viento invadiendo
mis pulmones y
acariciando mi piel
como un sol lejano,
antiguo y del pasado,
abriéndose paso entre
las capas y máscaras,
luz que ilumina el trasfondo
de mi superficie,
desnudo, me deja
oídos dulces
del canto de las aves.
Autor: Daniel Rojas Salzano
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