Al principio cuánto costó hacerme entender,
todo lo que tocaba lo corrompía,
ahora es diferente,
al menos eso intento,
ahora trato de remontar el cielo infinito,
mi alma está en paz,
el cielo tiene otra cara,
también la tierra,
soy un alma con alas doradas
moviéndose al ritmo del viento que acaricia mi rostro,
las líneas del tiempo ahora se han desvanecido,
espero ahora en este nuevo lugar
donde todo resulta sorprendente,
el sol se va escondiendo,
va saliendo la luna,
mi espalda ya no me duele,
el peso de mi carga se hace liviano
y cada una de sus partículas
trasnmuta en una dulce voz,
un canto sosegado.
No tengo prisa,
correr ya no
es una opción,
ahora camino por valles
claros
y montes altos,
puedo beber de las
limpias cascadas de
agua cristalina,
las arenas movedizas quedaron atrás,
los caminos son mi pasado
y mi futuro,
el laberinto y el minotauro
me abrieron la puerta,
mis pasos no siempre
son seguros,
a través de las nubes
un rayo de luz
ilumina mis ojos,
estoy en paz.
Autor: Daniel Rojas Salzano
No hay comentarios:
Publicar un comentario