Hoy que veo dentro de mí
descubro que deseo una muerte
para acabar con la barbarie
y con un ser lleno de maldad,
me doy cuenta que con eso
solo logro levantar mi casa sobre una necrópolis,
con odio sobre odio,
un odio quizá muerto y derrotado,
o es, así mismo
mi propio odio,
el mismo odio del contrario.
¿Será que mi odio es el mismo odio
del otro pero visto desde el otro lado?
Quizá eso sea lo más difícil,
amar o respetar al enemigo,
perdonarme a mí mismo,
perdonar al enemigo,
ser perdonado.
Quiero levantar mi casa sobre
un campo minado de corazones
para que su estructura y bases
sean del amor más enamorado,
pero que dificil se me hace
cuando observo mi corazón
lleno del odio más enconado,
lleno de odio mortal,
terrible,
sangriento,
mortal,
hacia un enemigo tan terrible
que tanto como yo ha odiado,
por desgracia es un enemigo que a mi casa
ha destruido,
insultado,
desacralizado,
un enemigo que ha saqueado,
aumentado lo malo,
lo bueno ha sido execrado.
Dios, te pido que aún cuando yo
deseo ver a mi enemigo humillado,
permíteme reconstruir esta casa
como un templo sagrado,
para ti, para mi y mis hermanos,
permite que este terreno,
ahora desolado,
sea ocupado por el amor,
y que sea tu amor
la fuerza y la esencia con que se levanten
esta nueva casa,
esta nueva generación.
"Que la paz sea la esencia de cada una de nuestras acciones"
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