El ritmo te invade,
puedo verlo en el temblor
casi imperceptible de tu piel,
en el leve movimiento de tus dedos,
con la dulce cadencia de tus pies,
sé que la música es como un bálsamo
que sana tus sentidos,
un segundo aire que te refresca,
el sol que te da calor cuando la fría ciudad
te ahoga, es eso,
una ola de luz acercándose subrepticiamente,
te hace elevarte,
hasta donde los problemas no importan,
donde un simple movimiento
corre como una gacela,
hasta convertirse en una fuerza telúrica
que da vida, un golpe macizo
quiebra las fuertes preocupaciones.
El ritmo te invade,
tú lo has dicho,
con una voz que explota
en un estallido,
emoción desbordada como
una corriente de agua
en frenética caída hasta la tierra,
moviendo cada partícula
de tu alma,
cantando y saltando,
cortando el aire con tu cabello y
tomando en tus manos
un mundo que no existe,
creado por las fantasías
evocadas en tus movimientos hermosos,
vestigio de siglos pasados,
de épocas antiguas
y preciosas.
Dedicado a F.Z.
Autor: Daniel Rojas Salzano
Unas palabras más
ResponderEliminarIndiferencia
Con ella finges creer que algo
no te interesa
ni positivo, ni negativo
Muchas veces nos cubre con su apariencia
pero en el fondo
es solo una capa,
para protegernos del mundo
como un cangrejo se protege con su caparazón,
así es ella,
esa indiferencia que puede ser
tan cortante como un cuchillo filoso,
si es mal interpretada
reflejará el espejismo de
una vanidad que no es tal,
solo una observación equivocada
de la imagen que crees te da la realidad
y muchas veces en su interior
es como ola dentro del mar
lleva un si escondido buscando salir a la orilla
pero que se desvanece entre rocas
por el viento apresurado
aunque este no les robe la fuerza
que llevan dentro.