Buenas noches,
hoy se escucha el grito de un cometa,
cercado por miles de estrellas iluminándolo,
el paso apurado de este astro
se ve a kilómetros de distancia,
pronto se va apartando y lo que brillaba entonces,
ahora se ha desvanecido,
desde la borda de este lento barco
puedo ver en el oscuro cielo su brillo,
pasa rápidamente,
pienso en que es verdaderamente hermoso,
pero pronto me olvido,
por el contrario,
estas miles de estrellas allá a lo lejos,
detenidas en el firmamento,
quedan como una huella indeleble en mi memoria,
me acompañan a lo largo de todo el viaje,
he viajado miles de kilómetros,
sin llegar aún a puerto,
solamente es posible ver el mar a mi alrededor,
me queda el canto de mis compañeros,
la indispensable guía de los astros en el cielo,
de lo contrario,
me quedaría cantando a la deriva,
sin sentido,
sin razón.
Autor: Daniel Rojas Salzano
Gracias por leer mi comentario anterior y me alegro que te gustará lo que escribí, tomare tu consejo y voy a seguir escribiendo aunque que se que tengo que aprender a hacerlo bien, pero por algo se comienza verdad?
ResponderEliminarSilencios
Los días de antes se han ido,
posiblemente no volverán,
muchos errores cometidos,
nos paraliza un silencio agudo, un grito mudo
la ausencia de una palabra
que no logramos expresar,
un grito que nos consume,
porque no tenemos la suficiente confianza en él
para dejarlo salir y gritar
tal vez es más cómodo engañarse
para no expresar lo que sentimos
y susurrarle a la razón
que calle siempre a el corazón,
pero en toda hermosa obra,
tenemos nuestros silencios,
esas notas que no ejecutamos
y que solo nos dan un descanso para componernos
por eso cantemos, cantemos, cantemos
y así le daremos funciones a esos silencios.
Gracias siempre por tus comentarios, gracias por compartir tus palabras!
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