Me encuentro sentado en este tren,
pasa tan rápido,
todo a mi alrededor queda atrás y sólo tengo este momento,
las nubes, los campos, las montañas,
han quedado atrás,
rezagados en mi memoria,
como un leve vestigio,
me cuesta concentrarme en algo,
todo pasa tan rápido,
es como si diez años han transcurrido en un parpadeo,
hoy me desperté y estuve viendo el cielo,
ahora apenas puedo fijar mi vista en algo,
todo pasa tan rápido,
quiero conversar,
sentarme un rato,
escucharte sin apuros,
que me escuches sin tanto afán,
escucharme,
acaso he tenido tiempo para oír algún murmullo,
he visto tantas cosas,
observado tan pocas,
mis ojos perdidos en el infinito,
buscando todo lo que nunca se ha extraviado,
la inocencia perdida tan rápido,
el asombro dejado en algún lugar del camino y no lo he encontrado,
todo pasa tán rápido,
como si diez años fuesen un juego,
con un sabor que apenas acabo de sentir,
un aroma que ahora cuando lo reconozco se ha extinguido,
sigo sentado en este tren,
hay un niño y su madre,
cuando lleguemos será apenas un joven y ella un poco más vieja,
quizá ni se darán cuenta,
habrán dejado de escucharse, él de observar,
y ella,
seguirá pensando en lo que ha perdido,
al bajarnos del tren,
todo habrá pasado tan rápido,
y quizás,
en ese momento,
apenas tendremos tiempo de darnos cuenta,
hemos llegado,
porque todo pasa muy rápido.
Autor: Daniel Rojas Salzano
No hay comentarios:
Publicar un comentario