Asfixiado,
te llamo y te llamo
pero nunca acudes,
esta contención mortal
cercena el aire,
necesito hablarte,
pero necesito que estés aquí,
necesito que sepas que estoy
para escucharte,
también sé que no he estado para ti,
nos miramos,
día a día nos vemos
y estamos ahí, impávidos,
con nuestras máscaras,
pero nuestros corazones
laten delatores,
lloramos,
hemos llorado juntos
aun cuando continuamos atascados,
nos desesperamos,
incluso nos observamos,
pero no sabemos cómo llegar
hasta aquello,
tenemos miedo,
eso también es cierto,
ninguno de nosotros desea salir herido
del ruedo y a veces
parece indispensable
algo de sangre,
aunque sea pequeña la herida,
nos asustamos,
somos como pequeños niños,
algunas veces así nos sentimos;
Urano y Gea
nos conducen a través
de los caminos,
pero el camino debemos
andarlo nosotros,
nuestros corazones habrán de movilizar
nuestros pasos,
la fuerza en la emoción;
cuando encontremos nuestro camino
el horizonte se
abrirá en dirección
a nuestro ser común.
No hay comentarios:
Publicar un comentario